Hay que echar la culpa al sistema… fallaron los servicios sociales.

Hay que echar la culpa al hombre (porque el infanticidio ha sido cometido por una mujer) y, además, destacada feminista: por tanto, tiene que haber una patología psiquiátrica y si es posible causada por malos tratos o experiencias negativas que le dejaron hombres a lo largo de su corta pero asesina existencia.

Los medios de comunicación la justifican: «la prensa del sistema» no va a aceptar que hay personas malas (también mujeres), progenitores malos (también madres), asesinos (también asesinas)…

Trato preferente en prisión donde agrede a dos funcionarias

La “presunta” parricida de sus dos hijos, -pese a encontrarse bajo Protocolo Anti-Suicidio- ha agredido a dos funcionarias de la prisión a patadas y puñetazos, y después ¡como premio! ha sido instalada en la más cómoda de las celdas individuales de la cárcel, facilitándole bolígrafos y lápices (OBJETOS PUNZANTES) para escribir una carta y realizar un dibujo que inmediatamente aparecen en los medios de manipulación de “la prensa del sistema”.

Es decir, el sistema contraviene -sin ningún miramiento- las propias normas carcelarias por tratarse de una asesina y no de un asesino, de una mujer que ha matado a sus hijos.

¿Tendría el miso trato carcelario un padre acusado de haber asesinado a sus hijos?

¿Por qué establecer diferencias (de trato judicial, penitenciario y mediático) entre esta feminista, madre y asesina de Godella y José Bretón, machista, padre y asesino de Córdoba?

¿Dará explicaciones Instituciones penitenciarias de esta arbitrariedad?

¿Se responsabilizará «alguien» si esta madre (que ha asesinado a su pequeños y que ha agredido en prisión a dos funcionarias) se auto lesiona o lesiona a alguien?

El feminismo aprovecha este parricidio para endurecer la mafia de las retiradas de tutelas

Las femimarxistas, lejos de admitir que una de las suyas es una asesina de niños, aprovecha este asesinato ¡COMETIDO POR UNA MUJER! para criminalizar a los hombres y endurecer las retiradas de tutelas, persiguiendo aún más -si cabe- a los que luchamos contra los abusos de los servicios sociales.

Compromís justifica a una de los suyos

La vicepresidente de la Generalidad Valenciana es, probablemente, una de las personas más perversas y retorcidas de cuantas se puedan encontrar en política (no sólo en el Reino de Valencia, sino a nivel nacional)

Resulta que la asesina de Godella era una «perroflauta» beneficiada por las políticas de «todo para los amigachos« que ha instaurado la que manda en el gobierno del Reino de Valencia (el presidente Chimo Puig no es más que un títere en las manos de la dirigente catalanista de Compromís), la vicepresidente Mónica Oltra.

Con toda probabilidad va a presentarnos una querella por este artículo; sólo hay que recordar que el sonido del pasodoble «Viva España» de Manolo Escobar, a las puertas de su domicilio, lo vendió -con su vomitivo tono lastimero- como una amenaza de la peligrosa extrema derecha valenciana contra ella y contra su familia.

Mientras tanto, en Godella hay dos niños muertos de los que se habla poco; seguramente estos niños valen menos para «la prensa del sistema» que los dos hijos asesinados por José Bretón.

Se habla poco (y cuando se hace es para justificarla) en las tertulias radiofónicas y televisivas, todo lo que se dice respecto a esta asesina es en tono de justificación y aplicación de atenuantes periodísticos pese a que -en definitiva- hizo exactamente lo mismo que el padre asesino de los niños en Córdoba.

Así manipula «la prensa del sistema«, la justicia y el sistema penitenciario la verdad.

Sólo por contarles esto -que no cuenta ningún otro medio- ya tiene sentido de existir La Tribuna del Reino de Valencia.

Porque no somos un medio de comunicación más al uso, de los que chupan de la teta del estado y defienden -cual garrapatas- el Régimen del 78.

El GRUPO Tribuna de España, La Tribuna de España y sus otros siete periódicos digitales (entre los que se encuentra La Tribuna del Reino de Valencia) somos «la mosca cojonera» del chollo que tienen montado, la almorrana que le ha salido en el trasero al putrefacto Régimen del 78.

Y vamos a seguir ejerciendo un periodismo basado en la verdad y la justicia como categorías permanentes de razón, un periodismo azote de la corrupción -venga de derechas o de izquierdas- y que no es políticamente correcto porque supone una bomba de relojería para el despertar de las conciencias españolas respecto a los temas que silencia o maquilla «la prensa del sistema«: femimarxismo, inmigración, separatismo, islamización…

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