Artículo de Víctor Viciedo

A las 11 de la mañana del pasado domingo día 7 de Abril, según lo programado, la manifestación de agricultores convocada por la “Plataforma per la Dignitat del Llaurador” (Plataforma por la Dignidad del Agricultor), en defensa de la citricultura, salió de la Estación del Norte de Valencia, para recorrer las calles de la capital valenciana.

No voy a perder el tiempo hablando de si éramos 5 o éramos 10, tampoco de lo bien que estuvo organizada ni del buen tiempo que tuvimos. Vamos a ir directamente al grano: la Plataforma nos saca a pasear, pero no dice claramente ni en sus consignas, ni en sus pancartas, ni en el manifiesto final, que no entren cítricos de fuera de la Unión Europea, única solución al problema y sentir general de todos los agricultores convocados.

Al principio de la campaña era naranja y mandarina sudafricana y ahora hacia el final de la campaña son egipcias y marroquíes; no hay ventana para que nosotros podamos vender la nuestra y nuestro gobierno no hace nada, salvo justificarse con 17 medidas que no sirven absolutamente para nada. Estos países no podrían vender sus cítricos en Europa si no se hubieran firmado con ellos Tratados de Libre Comercio. Si la causa son esos nefastos acuerdos, ¿Por qué no hay un NO, claro y fuerte, a esos acuerdos, por parte del gobierno, de los partidos políticos y de la Plataforma que nos convoca?

El salario mínimo en Egipto son 84€ al mes, en España son 900€. Ellos con 84€ pueden vivir todo el mes, nosotros con eso no podemos vivir ni dos días. Las hamburguesas del MCDonals, según el índice Big Mac, en Egipto son un 68% más baratas, es decir que ellos pueden bajar el precio de los cítricos un 68% y aún así les sale rentable; no podemos competir con ellos.

El agricultor no quiere que entren cítricos de fuera de la UE, porque los nuestros se quedan colgados en los árboles sin vender, pero nuestra Plataforma, la que nos convoca, no dice un “NO ROTUNDO” a la entrada de estos cítricos. Parece que vaya a decirlo, se acerca, pero no lo dice; sigue anclada en competir en igualdad de condiciones fitosanitarias y limpias de plagas, que como he repetido hasta la saciedad, eso debe de ser de obligado cumplimiento, pero no es la solución. Claro que la normativa europea debe de aplicarse tanto para lo de dentro como para lo que viene de fuera, pero la cumplirán y seguirán exportándonos cítricos sin límites.

Hay que ser realistas, lo producido en España, nunca podrá ser igual de barato que lo producido fuera de la Unión Europea. Hagamos las mejoras que hagamos, cambiemos lo que cambiemos, compitamos lo que compitamos, aunque los copiemos en todo, jamás llegaremos a defendernos de quienes tienen sueldos 5-10 veces inferiores y monedas devaluadas 20 veces contra nuestro euro, porque eso es imposible de copiar.

Entonces, ¿Hay solución para la agricultura y citricultura española y europea? Sí, sí que la hay, pero pasa por evitar que a Europa entre fruta de fuera. Hay que regresar a la Europa anterior a los Tratados de Libre Comercio, Así lo quiere la mayoría de los agricultores y citricultores españoles y se pudo apreciar en sus pequeñas pancartas con lemas claros en contra de esos acuerdos; pero la Plataforma sigue con sus lemas de Dignidad y Unión sin ninguna alusión al problema ni a lo solución.

La fruta de fuera antes no entraba a la UE. ¿Por qué? Pues porque no son europeos y los socios éramos primero. La Unión Europea no tiene obligación de realizar acuerdos internacionales con países de fuera de la UE y menos si perjudican a alguno de los países miembro. Si ahora entra fruta de fuera es por la firma de estos maléficos acuerdos, que nuestros propios políticos votaron en su momento. Igual que nuestros políticos dijeron “SÍ”, pues que rectifiquen y ahora digan NO. Así de fácil.

La solución es política y estamos en elecciones, si seguimos saliendo, si seguimos haciendo ruido, algún partido nos escuchará. Por eso, a pesar de una Plataforma condicionada por los alcaldes que forman parte de ella, miembros de partidos que no se oponen a los Tratados firmados, a pesar de unas asociaciones inoperantes y subvencionadas, también incluidas en esa Plataforma, a pesar de no haber ni un solo agricultor de verdad en ella, hay que seguir manifestándose, hay que seguir forzando a la Plataforma con nuestras pequeñas pancartas, para que finalmente lleven un mensaje claro a los políticos españoles.

Ayer ya se vieron dos grandes pancartas que ponían el dedo en la llaga, la de la Asociación de agricultores de Nules con un mensaje claro en contra de los Acuerdos de Libre Comercio y en contra de que entre fruta de fuera a Europa  y otra (ignoro Organización o pueblo) que condenaba la Globalización como causa de nuestra ruina, vamos por el buen camino. Solo falta que nuestros políticos nos escuchen, que se dejen de ideologías y que se sensibilicen con los problemas reales de su pueblo. Señores políticos, escuchen a la mayoría de los citricultores y ayúdenNos. Hay en juego mucho valor y esfuerzo: 291.000 hectáreas de cítricos; 3.000 millones de euros; 100.000 autónomos de primera actividad; 400.000 personas empleadas en plena campaña.

La Plataforma debiera de dejarse de largos manifiestos técnicos, propio del zorro que cuida las gallinas engañándolas para que no se espanten y debiera llevar una única reivindicación; No a la entrada de cítricos extranjeros en la UE. y, por tanto, no a los tratados de Libre Comercio que lo permiten. Simple y claro.

El resto de la población tiene que tener claro que no es lo mismo el “Libre Mercado” que el comercio internacional fuera de los 27 países socios. Dentro de la UE hay libertad de movimiento para personas, capitales, bienes y   servicios y se trabaja con la misma moneda. Las llamadas 4 libertades de obligado cumplimiento para los 27 países miembros de la UE, no lo son para los países no socios, la UE tiene fronteras y debe proteger a sus ciudadanos.

Una vez más la repercusión mediática de la manifestación ha sido cero en los grandes medios de comunicación. ¿De qué sirve que seamos muchos y gritemos mucho si para los medios somos invisibles y no se nos oye? Esto es lo más parecido al silencio de los corderos que van al matadero. ¿Pero quién se encarga en la Plataforma de avisar a la prensa? ¿Por qué nuestra prensa, manipuladora y corrupta en extremo, no habla de una manifestación de miles de personas, cuando no duda en informar durante más de 10 minutos del zarandeo de un vigilante de REMFE a un inmigrante? ¿Por qué cualquier problema laboral en una empresa cualquiera es noticia, y nosotros el problema de todo un sector, el primario, el problema del mundo rural, somos silenciados? ¿Cuál es nuestra calidad democrática con estos medios de comunicación indecentes? Silenciar es también manipular.

Gracias a La Tribuna de España por darme voz; por dar voz a un simple agricultor, voz de quienes al fin y al cabo sufren de verdad esta crisis.

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